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“Ciudad búnker, país narco”
Para Revista Mascaró, Año 2, Número 15, Septiembre 2013
Coautoría con Sofía Alberti 

El año pasado hubo un asesinato cada dos días en Rosario. Este dato tiene un correlato directo con las disputas de las bandas narcos que nutren los para avalancha de Central y de Newells, así como las comisarías y los despachos. La trama histórica y el camino de la droga en Argentina, con un punto de partida en la ciudad-puerto. 

La Barcelona Argentina. La ciudad del Río. La de las chicas más lindas. La ciudad rebelde y combativa. Todas estas han sido maneras de llamar a Rosario, la ciudad más poblada de la provincia de Santa Fe. Pero, desde inicios de 2012, un nuevo y poco feliz apodo la nombra: la narcociudad, parte de la narcoprovincia que dirige el narcosocialismo.
Esta seguidilla de chicanas es más el producto de la disputa partidaria de los gobiernos locales con el nacional, que el fruto de un análisis concreto de una realidad que excede geográficamente a la provincia ribereña. Sin embargo, tiene fundamentos reales: la proliferación de los llamado búnkers -construcciones  pequeñas que ofician de lugar de venta de drogas, precarias, celosamente cerradas y con un pequeño orificio que hace de Emostradorm a la calle- y las disputas intestinas entre las bandas narcos que nutrieron el gran incremento de la tasa de homicidios dolosos en el departamento Rosario. Mientras el 2012 cerró con 184 asesinatos intencionales, en el séptimo mes del año 2013 ya suman 134. La mayoría de ellos ejecutados con violencia inusitada, con mecánicas similares, donde hay incluso actores y tramas que se repiten. La situación puso en momentos de extrema tensión al gobierno provincial, que hoy tiene a su ex Jefe de Policía, Hugo Tognolli, entre el personal policial preso por vínculos con el narcotráfico.
Pero, ¿qué pasa en realidad en Rosario? ¿Es un fenómeno ajeno o distinto a lo que sucede en otras zonas del país? ¿Cuál es la trama histórica de este emergente?





"Movimientos sociales: la crisis, la calle y las políticas de Estado"
Para Suplemento de Economía del Diario La Capital, 19 de mayo de 2013.
Coautoría con Sofía Alberti.

La década K / Cuando asumió hace diez años, Kirchner recogió parte de las consignas de las protestas de 2001. Su rol dividió aguas en las organizaciones.


Varias veces se planteó que la Argentina tiene una vorágine política impensable en otras latitudes. Diez años en una línea histórica suele representar lo que un segundo en la dimensión temporal del país. Pero como la historia no es lineal y los hechos reflejan procesos que los anteceden y continúan, la última década argentina fue una bisagra.
La era K, iniciada por el mandato de Néstor Kirchner y continuada por Cristina Fernández, generó una marca que se manifestó en fracturas, en nuevas organizaciones, en peleas irreconciliables e inimaginables alianzas. Pero sobre todo, en una tensión permanente de las prácticas en disputa y del debate político, que obligó a generar las armas necesarias para defender el proyecto, o para criticarlo.
Para analizar desde la óptica de los movimientos populares la mella que imprimió el kirchnerismo, distintos representantes de diversas organizaciones analizaron esta última década, entre ellos: Gustavo Brufman, secretario de Derechos Humanos de la CTA Rosario —central obrera que incorporó orgánicamente a los movimientos populares desde inicios de los 90—; Eduardo Delmonte, referente de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), organización de desocupados con casi 20 años de trayecto; Eduardo Toniolli, líder del Movimiento Evita, espacio orgánico del Frente para la Victoria (FPV), partido por el cual es diputado provincial y Juan Monteverde, referente del Movimiento Giros y candidato a concejal por el Partido Ciudad Futura (PCF).







“¿Rosario queda en Uruguay?” 
Para Club de Fun, Otoño 2013.

Llega un turista porteño a Rosario en pleno feriado de carnaval. Durante los dos días que pasa en la ciudad, su amiga le habla de algo que no termina de entender. La primera noche deciden ira un bar donde, durante tres días, se presentaron tres murgas de estilo uruguayo. La segunda noche la cita obligada es en el carnaval frente al Monumento a la Bandera que, si bien está organizado por agrupaciones de estilo porteño, incluye entre sus números a una de las otras, además de una cuerda de candombe.
La primera impresión se la lleva la enorme movida carnavalera de la ciudad que, según le han contado, se extiende hasta abril. Pero inmediatamente el forastero plantea una pregunta: “¿Rosario se uruguayizó?”.



“De feriados,murgas y carnaval”
Para Revista Mascaró, edición digital, Febrero de 2013.

Cuando se piensa en las características de febrero, indefectiblemente se arriba al carnaval. Saliendo del lugar común, Mascaró se aleja del glamour y los cuerpos vistosos de Río de Janeiro o Gualeguaychú y posa su mirada en Rosario, donde los tablados, los corsos y la alegría forman parte de una construcción colectiva a puro pulmón.




“¿Todos adentro? El 7D y las voces que faltan” 
Para Revista Mascaró, Año 1, Número 8, Diciembre de 2012.
Coautoría con Sofía Alberti.

La aplicación de la Ley de Medios no sólo tiene que ver con la desinversión de los grandes grupos económicos que manejan la información. A la par abrió una serie de debates vinculados a la real democratización del espectro audiovisual. Voces de diversos sectores plantean sus aportes y críticas a la ejecución de la normativa.




“El género en cuestión”
Para Revista Mascaró, Año 1, Número 6, Octubre de 2012  

En octubre se realiza, como desde hace 27 años, otro Encuentro Nacional de Mujeres. En el marco de los cambios que se vienen dando en los últimos tiempos, hay quienes preguntan qué más queda por hacer respecto de las problemáticas de género. Aquí, algunos esbozos de respuestas, debates pendientes y políticas que se han quedado a medio camino entre la declamación y la acción.




Para Indymedia Rosario 

Esa fue la forma en que el diputado nacional por Santa Fe Federal, Daniel Germano, definió a su líder político Carlos Alberto Reutemann. Ante tamaño título, vale preguntarse por las acciones políticas que lo llevaron a conseguirlo. Entre sus aventuras más conocidas, se cuentan la privatización del Banco de Santa Fe, las muertes en el Diciembre de 2001 y las inundaciones en la capital provincial. Pero hay más, para quien guste saber.

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